
Para mí, la familia es el lugar donde nace el cuidado. Son mis raíces y mi cable a tierra. Creo firmemente que la mesa es el espacio de encuentro más sagrado que tenemos; allí no solo compartimos alimentos, sino también historias, risas y apoyo. Mi vocación por la nutrición nació, en gran parte, de ese deseo de cuidar a los que quiero, entendiendo que comer bien es una de las formas más lindas de decir "me importas".
Cuando no estoy en el consultorio o en la facultad, me vas a encontrar disfrutando de las cosas simples, esas que nos recargan el alma:
Cocinar sin prisa: Me encanta experimentar con sabores nuevos y transformar ingredientes sencillos en algo rico para compartir.
Caminar al aire libre: Nada me despeja más que un paseo tranquilo, respirar aire puro y conectar con la naturaleza.
Un buen libro y un mate: Soy fan de esos momentos de silencio donde puedo aprender algo nuevo o simplemente dejar volar la imaginación con una buena lectura.
Momentos compartidos: Una charla con amigos o un juego en familia son mi combustible diario.
Más allá de los diplomas, mi mayor sueño es descomplicar la nutrición. Mi aspiración no es que la gente siga dietas perfectas, sino que logre una relación amigable y real con la comida.
Quiero que mis pacientes se sientan escuchados, no juzgados.
Sueño con un mundo donde comer sano sea un placer accesible para todos y no una fuente de estrés.
Mi meta es acompañarte a que encuentres tu propio equilibrio, ese que te haga sentir bien, con energía y, sobre todo, feliz.
Mi mirada sobre la nutrición cambió profundamente cuando el Ayurveda llegó a mi vida. Entendí que no somos solo "lo que comemos", sino también lo que somos capaces de procesar: desde un alimento hasta una emoción.
Esta sabiduría milenaria me enseñó a dejar de ver calorías para empezar a ver personas únicas. Para mí, el Ayurveda es una brújula que me permite acompañarte a descubrir tu propio ritmo natural. No creo en las soluciones mágicas ni iguales para todos; creo en entender tu constitución particular, tus estaciones y tus necesidades reales. Integrar esta filosofía en mi práctica me permite ofrecerte herramientas que no solo nutren tu cuerpo, sino que también traen paz a tu mente y equilibrio a tu día a día.
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